El Micrófono Abierto de la Sala Beckett tiene un formato sencillo: se convoca un tema, cada autor escribe un texto teatral breve, de no más de 1.600 palabras y diez minutos de lectura, y luego ese texto se interpreta en sala, con dos micrófonos y un atril, ante público real. A veces lo lee el propio autor, a veces recurre a actores.
Llevo seis años participando dos veces al año en estas convocatorias, y tuve la suerte de que en todas ellas me seleccionaron un texto. Hubo convocatorias con pocas propuestas presentadas, y ahí entrar no dice gran cosa de la calidad del texto, solo que había hueco. Pero hubo otras con mucha participación, y ahí me siento orgulloso de haber sido seleccionado. Los temas cambiaban cada vez, del carnaval al terror puro, de las violencias de género a la crisis climática, y adaptarse a un encargo temático concreto sin perder la propia voz es, en realidad, un ejercicio bastante exigente de disciplina de escritura.
