Hay espectáculos que te explican bien lo que vas a ver. Este no es uno de ellos, y esa es, precisamente, la gracia.
Situaciones absurdas contadas en primera persona, conversaciones que no van a ningún sitio en concreto y que, aun así, no puedes dejar de seguir. Karl Valentin campa por aquí como autor invitado de referencia, y si no lo conoces, mejor: así el desconcierto es todavía más genuino.
Porque desconcierto es exactamente lo que vas a sentir en algún momento; este humor es libre, absurdo, sin ninguna prisa por explicarse ni por hacer sentido del todo. Y aun así, en algún momento, sin que sepas muy bien por qué, se te va a escapar la carcajada. A medio camino entre narración oral y teatro, «Hieràtics i insòlits» no busca que entiendas todo lo que pasa en el escenario. Busca, simplemente, que te rías con ganas de algo que no vas a saber explicar del todo bien después.