Hay autores que se prestan a ser leídos en silencio, y hay otros que directamente piden a gritos que alguien los cuente en voz alta. Pere Calders es de los segundos, y este espectáculo de Tot’s a l’Agora nació precisamente para eso: coger sus relatos y darles la voz que se merecen.
No hablamos de un montaje de una única función y ya está — este espectáculo ha rodado bibliotecas, librerías y centros cívicos durante buena parte de su vida, ajustándose cada vez al espacio y al público que tocara ese día. Ese rodaje se nota: cuando llevas tantas funciones a las espaldas, sabes exactamente dónde respirar, dónde acelerar y dónde dejar que el silencio haga su trabajo.
Si te gusta Calders, aquí lo vas a encontrar tal como es: absurdo, lúcido y con ese humor tan suyo que se cuela cuando menos te lo esperas. Y si no lo conoces todavía, este es de los mejores sitios para empezar — contado, no leído, que con Calders cambia bastante la experiencia.