Dentro de Deedu lanzamos también una línea de cuatro aplicaciones centradas en lenguaje, cada una trabajando un aspecto distinto: sintáctico, semántico, lectura y construcción de frases. Seguían la misma filosofía que el resto de la familia Deedu — ejercicios apoyados en práctica psicológica demostrada, niveles de dificultad creciente y herramientas de evaluación para medir el progreso real del niño, no solo la sensación de estar jugando.
Tuvieron bastante buena acogida, la verdad — mejor de la que esperábamos para un área tan específica como el lenguaje. Pero no conseguimos encontrar financiación para seguir desarrollándolas más allá de esas primeras versiones, algo bastante habitual en proyectos de este tipo: el problema casi nunca es si el producto funciona, sino si hay quien lo sostenga el tiempo suficiente.
Al igual que el resto de proyectos de la plataforma Deedu, las aplicaciones se desarrollaron a partir de ejercicios elaborados por una psicóloga infantil y fundamentados en técnicas de estimulación cognitiva utilizadas en la práctica profesional. El reto consistió en trasladar estos ejercicios al entorno digital sin perder su finalidad educativa, incorporando mecánicas de juego que mantuvieran la motivación del usuario y favorecieran una práctica continuada.
Cada aplicación incluía niveles de dificultad progresiva, sistemas de evaluación del rendimiento y mecanismos de seguimiento que permitían adaptar la experiencia al progreso del niño. El diseño priorizaba una interfaz sencilla e intuitiva, facilitando que la atención se centrara en la actividad propuesta y no en el manejo de la aplicación.
