Crear un concurso literario desde cero, y que llegue a la sexta edición en 2026 apareciendo en directorios nacionales de convocatorias como escritores.org junto a premios de mucho más recorrido, no es poca cosa.
Formo parte de la organización desde el principio, y también del jurado — un jurado de doce personas, entre autores, editores y creadores del entorno Letraheridas. Una de mis labores es leer todos los relatos recibidos, y con más de 400 relatos presentados en las últimas ediciones, eso no es ningún paseo — es una cantidad de lectura que muchos concursos de mayor renombre ni de lejos reciben.
Ese volumen es la mejor prueba de que el concurso ha calado de verdad, pero no es la única. Varios participantes nos han comentado, edición tras edición, que perciben que aquí se premia la calidad literaria por encima de otros criterios más habituales en concursos similares — algo que se cuida especialmente en la valoración del jurado.
Seis ediciones, más de 400 relatos por edición y un jurado que se toma en serio leer cada uno de ellos: cuando arrancas algo desde cero, nunca sabes si va a quedarse en una convocatoria más ignorada entre cientos, o si va a encontrar su público. Esto dice bastante claro cuál de las dos cosas ha pasado aquí.
