Impartición de cinco ediciones consecutivas, una por año, de un certificado de profesionalidad de Desarrollo de Aplicaciones Web para Actibity, de 540 horas cada una. El perfil del alumnado era siempre parecido: personas en situación de desempleo que buscaban un cambio profesional serio, en su mayoría sin ninguna experiencia previa de programación — no venían de una carrera técnica ni de haber tocado código por su cuenta, empezaban prácticamente de cero.
El temario avanzaba de forma progresiva y bastante lógica: maquetación con HTML y CSS primero, para que vieran resultados visuales desde el principio, después JavaScript, bases de datos, y por último PHP y el patrón MVC, ya con una base suficiente para entender por qué se organiza el código de esa manera y no solo cómo escribirlo.
Repetir el programa cinco años seguidos tuvo su parte buena: cada edición se podía afinar un poco más que la anterior, ajustando qué funcionaba mejor explicado de una forma u otra, y actualizando el temario según iban cambiando las tecnologías web de fondo, sin tener que rehacerlo entero cada vez. Y con independencia de lo distinto que fuera cada grupo, siempre conseguí que los alumnos salieran con un nivel de programación sólido — que gente que había empezado sin haber visto una línea de código llegara a defenderse de verdad con PHP y MVC es, probablemente, de lo que más satisfacción me ha dado como formador.
