Desarrollo de Pares Mínimos, una plataforma de gamificación para practicar precisamente eso: pares mínimos, ese concepto lingüístico que Wikipedia define como palabras o frases que difieren en un único rasgo, y que nació en fonología antes de extenderse a morfología, sintaxis e incluso al discurso. En el aula es un recurso valioso porque obliga a observar, comparar y explicar un contraste muy pequeño — justo el tipo de competencia que cuesta enseñar con ejercicios más abstractos.
El proyecto fue cosa de dos: Ángel J. Gallego puso el diseño lingüístico y la metodología didáctica, y yo el desarrollo completo del software. Se enmarca dentro de GrOC (Gramática Orientada a las Competencias), lo cual explica bastante bien el enfoque de toda la plataforma: no se trata de memorizar reglas, sino de poner al usuario a observar datos y sacar sus propias conclusiones, que es justo lo que persigue esa metodología.
Por debajo hay un backend pensado para el mantenimiento de los pares —dar de alta contenido nuevo, organizarlo, corregirlo— y en la parte pública, filtros por tipo, dificultad, nivel educativo y categoría, además de una sección de vídeos y un apartado donde cualquier usuario puede proponer sus propios pares mínimos. Esto último me parece de lo más interesante del proyecto: convierte la herramienta en algo que crece con quien la usa, no solo con lo que Ángel y yo decidimos meter al principio.
El reto de verdad no fue tanto programar ejercicios de pares mínimos, sino diseñar una plataforma lo bastante flexible para que se pudiera seguir añadiendo contenido y categorías sin tener que tocar la lógica de la aplicación cada vez. Con niveles de dificultad progresiva y feedback inmediato, terminó siendo una herramienta que se usa tanto para practicar directamente como de apoyo en la formación de profesorado — de las colaboraciones entre lingüística y desarrollo que más disfruté, la verdad.
