Laboratorio de escritura

Grupo de escritores, reunión cada dos sábados

En curso

Todo escritor conoce el problema: sin una fecha límite real, es facilísimo posponer indefinidamente eso de «algún día escribiré ese relato». El Laboratorio de Escritura de Letraheridos nació precisamente para resolver eso — coordino un grupo de escritores que se reúne cada dos sábados, y cada sesión viene con una consigna obligatoria sobre la que todos tenemos que escribir sí o sí.

El mecanismo es sencillo pero implacable: se propone la consigna, cada participante escribe su relato y lo publica como comentario en la entrada correspondiente antes del viernes anterior a la sesión — sin excusas de «no me dio tiempo», el plazo es el plazo. Todo el mundo lee los textos de los demás antes de reunirse, y el sábado se dedica a comentarlos, aportando ideas y sugerencias entre todos. A veces, además, hacemos ejercicios de escritura espontánea en el momento, que terminan sirviendo de semilla para la consigna de la sesión siguiente.

Y las consignas, con los años, han sido de todo menos aburridas: «Zafio, vulgar, grosero y chabacano», «¿Dónde estabas entonces?», «Usar un lenguaje inventado», «Cosas que desaparecen», «Texto visual»… cada una empujando al grupo hacia un territorio distinto, casi siempre incómodo, que es exactamente donde suele salir lo mejor.

Es, sencillamente, una manera de obligarnos a escribir — y ha funcionado tan bien que de aquí ha salido una cantidad enorme de relatos a lo largo de los años, muchos de los cuales terminaron siendo la base de nuestro libro colectivo 900 palabras. Cuando la disciplina externa reemplaza a la inspiración que nunca llega sola, resulta que se escribe muchísimo más de lo que uno pensaba que era capaz.