Empieza con una chica comiendo melón entre las ruinas de Empúries y un desconocido que le roba las rodajas una a una mientras habla de sacrificios humanos como quien comenta el tiempo.
Escrita como resultado directo de mi formación en la Sala Beckett, Huesos es una obra de terror construida a base de fragmentos, escenas que al principio parecen no tener nada que ver entre sí y que van encajando poco a poco hasta formar algo mucho más inquietante que la suma de sus partes. Dos youtubers grabando en unas catacumbas que no deberían haber pisado. Un chico encerrado en su habitación con libros que su madre no entiende y no quiere entender. Una videollamada entre dos personas que hablan de protección y amuletos como si fuera lo más normal del mundo. Una plaza de Barcelona donde el pasado y el presente conviven sin saberlo.
No hay explicaciones de más. El horror se construye en los huecos, en lo que se intuye y no se cuenta, en esos personajes que hablan por teléfono con alguien que nunca escuchamos y que aun así entendemos perfectamente que les está pidiendo algo terrible. Si te gusta el terror que no necesita monstruos con mucho maquillaje para meterte el miedo en el cuerpo, que prefiere la sugerencia al chillido fácil, esta es tu obra.